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Alvaro

Alvaro

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Mis libros favoritos son El señor de los anillos, El Capitán Alatriste, Los Pilares de la Tierra, cualquier novela policíaca
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April 24

Un entrenador

Este es un homenaje sencillo a un entrenador con mayúsculas pero, sobretodo una gran persona y mejor amigo. Omitiré su nombre por si le importuna.

 

            Los segundos pasaban, veinticuatro, veintitrés, veintidós… miraba a sus compañeras y les pedía que se movieran. Como una estrella fugaz pasaron por su mente todos los momentos que le habían llevado a ser la “jugadora” del equipo que luchaba por el todo o la nada.

            Empezó  jugar con siete años en la escuela de su colegio. Había pasado por todas las categorías. Y fue la niña consentida de todos los entrenadores.

 

            Estaba acostumbrada a jugar treinta y cinco minutos. Hasta que se encontró con él. Fue en septiembre. No se cayeron bien. Ella sabía que era una de las mejores pero, a él no le bastaba.

            El le pedía que cada ejercicio fuera perfecto.

            El primer partido sólo jugó un cuarto. ¿Cómo podía ser?

 

            Poco a poco comprendió que el primero en exigirse era él, que el primero en sacrificarse era él, porque su equipo y el baloncesto eran su vida.

            Se dio cuenta de que tras ese carácter seco, aparentemente, se escondía una persona apasionada, justa. También descubrió un gran técnico, capaz de manejar al complicado grupo y de tener, en cada partido, un as en la manga; ya fuera para ganar el salto inicial o una jugada de fondo para meter la canasta ganadora.

            Decidió cambiar. No faltó a entrenar y en caso de retrasarse, avisaba.

            Se entregó en cada ejercicio. Corrió hasta sentir ganas de vomitar. Ejecutó cada movimiento como si fuera una primera bailarina.

           

            Quien viera entrenar al equipo podría observar como al entrenador le asomaba un esbozo de sonrisa y como los dos se cruzaban miradas cómplices.

 

            Marcó la jugada recibió un bloqueó y tiró. La suerte estaba echada. Y, ella, había elegido quien quería ser.

August 03

Viaje a Noruega

Creo que todo empezó en enero. Sí, estoy seguro, fue cuando recibí una llamada de Raúl.

 No sé si ya les he hablado de él. Raúl Escribano es un tipo curioso uno de esos amigos que uno tiene que no se sabe muy bien cómo se mantiene la amistad. A pesar de los muchos avatares de la vida. Es un tío muy inteligente, habla inglés, francés e italiano a la perfección. Se ha recorrido medio mundo por sus distintos trabajos. Y del cual yo siempre he dicho que acabará siendo presidente de Telefónica, del BSCH o similar.

            En invierno hacía unos meses que  había vuelto con Nina, una novia con la que ha tenido una historia intermitente. Así que no me extrañó cuando me llamó y me dijo que se casaba. Como habrán podido adivinar por el nombre, Nina española precisamente no es. Nina es una preciosa Valkiria de las Islas Lofoten en Noruega.

            La boda se celebraría en una ciudad que se llama Svolvaer. Junto con otros de los invitados, David Urraco y Ricardo Idiazábal, a los cuales no veía desde hacía muchos años y siguiendo las indicaciones del novio planeamos el viaje y compramos los billetes. Puesto que la boda se celebraría el 26 de julio, decidí tomármelo como unas vacaciones.

            Por fin llegó el 24 de julio que era la fecha de partida. Volamos desde Madrid hasta el aeropuerto de Torp en la localidad de Sandefjord, a una hora y media aproximadamente de Oslo. A la capital Noruega llegamos a las 22.30 h. a la pensión Cochs, junto al Palacio Real. Nos levantamos a las 5.00 h. para coger el avión que desde el aeropuerto internacional de Oslo nos llevaría a Bodo. En el aeropuerto nos encontramos con otra invitada española a la boda. En esta pequeña ciudad del Norte de Noruega habíamos quedado con Diego. Después de dar una vuelta por la localidad nos dirigimos al puerto donde a las 15.00 h. teníamos que coger el barco que durante 6 horas nos llevaría hasta Svolvaer.

            El barco es uno de los que realizan múltiples cruceros por el mar de Noruega. Tengo que decir que la mayoría de los viajeros pertenecían a la tercera edad y el trayecto se nos hizo eterno.

            Durante la última hora fue cuando vimos el espectacular naturaleza de las islas. Hicimos una primera parada en Stamsund y finalmente llegamos a nuestro destino. Donde nos esperaba Raúl que nos condujo a nuestro alojamiento. Se trataba de una Rorbuer, una antigua cabaña de pescadores, transformada hoy en el alojamiento típico de esta zona.  

            Después de acomodarnos, nos encaminamos al “Bacalao Bar” donde estaban unos cuántos de los invitados y dónde una cerveza costaba 59 coronas, al cambio, unos 8 euros.

            Al estar en el mes de julio pudimos contemplar el fenómeno del sol de medianoche, lo que significa que a las dos de la madrugada era de día. Y, al estar rodeado de semejante paraje, lo hacía totalmente idílico. Alguien lo definió como sacado de la serie de televisión de “Doctor en Alaska”.

 

            Llegó el día de la boda y a las dos quedamos en el puerto para embarcar rumbo a la Iglesia.

 

            Tras finalizar la ceremonia y las fotos de rigor. Tuvo lugar el banquete. Empezó a las 16.00 h. La comida (para ellos cena) constaba de tres platos pero, duró hasta las 22.00 h. por que, hasta yo solté unas palabras en inglés –que, al parecer gustaron mucho-.

 

            Al día siguiente alquilamos un coche y fuimos por la carretera que une todas las islas Lofoten, la E- 10 hasta un pueblecito que se llama Eggum. A las 00.00 h. fuimos a ver el sol de medianoche, en realidad el fenómeno ocurre a la una de la madrugada, junto a los novios y a la familia de Raúl.

 

            El lunes visitamos el Museo Vikingo que es interactivo. Nos contaron las costumbres de aquellos hombres que habitaron aquellas tierras en la Edad Media.

Por la noche cenamos en el Bacalao Bar y probé la carne de ballena.

 

Al día siguiente volamos de Svolvaer a Bodo y de Bodo a Oslo. Cuando llegamos visitamos el puerto y la fortaleza de Arkhersus.

El miércoles por la mañana vimos el Museo de los Barcos Vikingo que contiene el Oseberg, el Gokstad y el Tune. También el museo de marítimo que guarda el Fram el barco que llevó a Nassen y Roald Amudsen a las expediciones polares. Por la. tarde  nos dividimos y yo fui a ver el trampolín de saltos de esquí de Holmenkollen. Al atardecer quedamos con Raúl y Nina e hicimos una barbacoa en el parque de Vigeland, famoso por sus estatuas.

El jueves hicimos el “guiri” , dimos vueltas por las tiendas de “souvenirs”.

Por la tarde regresamos, con permiso de Ryanair, a Madrid.

 

Torneo Ibiza

Después de tanto desearlo, llego el día anhelado. No eran vacaciones ni tampoco trabajo era algo raro. Era un torneo de baloncesto en Ibiza. Pero, para mí eran unas mini vacaciones. Sabía que no iba a pisar ni Pachá, ni Space, ni el Divino, ni ninguna otra discoteca. Mi intención era disfrutar lo que pudiera de la playa, el sol y de los chavales.

El sábado 21 me dirigí, junto a Juanjo, al aeropuerto. Allí se presagió algo, aunque, ya había habido indicios de que no todo iba a ser idílico. Embarcamos por los pelos. Llegamos al Hotel Mare Nostrum, donde nos alojábamos, cerca de la playa de embossa. Una vez allí, prácticamente, sin tiempo para nada más, los equipos se cambiaron para jugar su primer partido.

A mí me toco llevar el cadete femenino. A la mayoría de ellas les había entrenado hace un montón de años. Fue uno de mis primeros equipos y estaba encantado de tener a Masú, Marina, María, Camino, Laura J., Mónica, Marta, Leticia y Laura.

Cual no sería nuestra sorpresa cuando al volver aún no teníamos las habitaciones y no las tuvimos hasta las 24.00 h. Este fue el primero de una serie de errores que amenazaron con desvirtuar los cuatro días. El resumen es que la organización fue un desastre.

Ahora, lo mejor, nuestros chavales, sería muy difícil enumerar a todos porque me podría olvidar de alguien sirvan como ejemplo, Ángel y Rodrigo junto a Pablo los más pequeños en edad pero, los más listos de la clase. Patricia, Bea y Natalia que, para pedir dinero a “papito” Quique, no dudan en improvisar un número musical. Los infantiles encabezados por “il capo” Gonzalo y sus secuaces Jaime, Javi, Jorge… los cadetes femenino y masculino que fueron uña y carne, ¿verdad Héctor y Leticia?

¿Cómo no? Destacar a mis compañeros sin los que las cosas no hubieran salido tan bien. Fernando P. por su paciencia con el tema de las habitaciones y de los pequeños, Fernando L., Amalia, Laura J. y Quique, por su madurez y saber estar, y por supuesto, Juanjo por supervisarlo todo.

Destaco, de todos los días el domingo por la noche. Les pongo en situación, Eurocopa 2008 de Austria y Suiza, cuartos de final, España- Italia., 20.45 h. En el hotel se hospedaban una gran cantidad de italianos.

El partido se desarrollaba como cabía esperar, España atacaba y atacaba y no conseguíamos marcar. En la segunda parte tuvimos un par de ocasiones que Buffón con mucha suerte consigue parar. Casillas sacó un balón con el pie en una estirada espectacular.

Los tópicos de siempre pasaban por la mente de todos “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, “fue por el árbitro”, etc.

Se jugó la prórroga y acabó 0- 0 y llegamos a los penaltis. Los dos mejores porteros del mundo frente a frente y, entonces, tuve plena confianza en Iker. En el hotel, mientras tanto un silencio sepulcral. Cuando Casillas paró y Villa marcó todo los chavales saltaron gritos de España, España, abrazos y el fin de fiesta fue que la mayoría de los chavales se tiró a la piscina. ¡Pocas veces he vibrado igual!

El lunes jugamos nuestro último partido. El martes fuimos dando un paseo desde Playa Embossa hasta Ibiza y por la tarde el regreso a casa.

 

April 28

El día del espectador

            Tengo que reconocerles a ustedes que no soy amigo de las evaluaciones ni de las que son sinónimos de exámenes ni de las personales pero, anoche cuando llegue a casa tengo que reconocer que me paré a pensar en todo lo sucedido durante el día y no puede más que encontrar sucesos positivos.

            Hubiera podido ser uno de esos días en los que el deporte lo ves sentado en el sillón viajando desde Málaga después de haber visto la victoria del Unicaja ante el DKV Juventud, desde ahí a Barcelona al Gran Premio de España, para desplazarte a Mónaco y ver el cuarto torneo consecutivo de Nadal en esa ciudad y regresar a Madrid para postergar la celebración de la liga a pesar de haber ganado al Athletic.

 

            Pero, ayer, algo me sacó de casa, algo de lo que no me arrepiento, algo de lo que me siento muy orgulloso. Verán ustedes, no sé si ya se lo he comentado en alguna ocasión, si es así, disculpen que me repita, entreno un equipo de baloncesto de chavales, el preinfantil masculino del Colegio San Agustín de Madrid. El domingo se celebró un torneo 3x3, en el colegio Aristos de Getafe, organizado por el Real Madrid para esa categoría. Del club acudieron dos equipos. Uno llegó a la final, después de haber ganado siete partidos y ganar en la semifinal a un equipo formado por jugadores del Madrid (la final la jugaron contra otros chavales de la cantera).

            El equipo finalista de San Agustín estaba formado por Miguel Martín, Nico Ballester, Andrés Vázquez y Asier Vega. Dos de ellos, Andrés y Asier, juegan en el preinfantil masculino, Miguel y Nico lo hacen en el Infantil “A”.

            Como premió se llevaron una camiseta de entrenamiento del Real Madrid, que inmediatamente se pusieron. Estaban felices, contentos.

            Por mi parte, la sensación que tuve cuando terminó el torneo es indescriptible. Por mi parte, les diré a ustedes que estaba emocionado y tremendamente orgulloso de estos cuatro chavales.

            Se merecían ganar pero, no porque ayer jugaron mejor que sus rivales, porque defendieron como jabatos, sino porque han trabajado durante toda la temporada, han faltado a pocos o ningún entrenamiento y están cuando sus compañeros lo necesitan, han estado ahí, sin quejarse, sufriendo, ya sea en defensa, en ataque o con palabras de ánimo desde el banquillo.

 

            Simplemente ¡¡¡ENHORABUENA!!!, Miguel, Nico, Andrés y Asier.

 

 

 

 

            Después de las emociones de la mañana y, de yantar y remojarme el gaznate, practicar esa costumbre tan española que es la siesta, dirigí mis pasos hacia el Santiago Bernabeú. Existía la posibilidad, como todos ustedes sabrán, de que el Madrid ganase la liga. No ocurrió así, ganamos al Atletic, y el Villareal al Betis, así que tendremos que esperar una semana más para celebrar el trigésimo primer título de liga.

            Aparte del espectáculo deportivo, el Bernabeú también sufre los cambios propios de cada estación, en la grada ya no veían los tonos oscuros del invierno, sino colores claros que anuncian la llegada del buen tiempo ¿o será el  triunfo en la liga?

 

            El caso es que cuando me fui a dormir lo hice con una sonrisa de felicidad en la cara. Fue un bonito día del espectador.

 

 

April 06

El dos de mayo

Muchos y mejores que yo han escrito sobre el dos de mayo, desde Mesonero Romanos hasta Pérez- Reverte. Pero, para mí, como madrileño, es una fecha que me remueve por dentro y que, en estos días, me hace sentir orgulloso de ser español.

Quizás, mejor dicho, seguro, que el primer recuerdo que tengo de esos acontecimientos es el cuadro de los fusilamientos de La Moncloa de Goya, que mi abuelo me llevo a ver cuando tenía tres o cuatro años. Recuerdo haberme detenido delante de esa pintura, impresionado, ante el paisano de rodillas, con los brazos abiertos y una camisola blanca, delante de los fusiles franceses en la noche negra.

Luego, en mi mocedad, cuando buscaba ese primer beso robado, o tomaba mis primeros “minis”, recorrí las calles en las que se desarrollaron los combates cuerpo a cuerpo, o el lugar donde se encontraba el parque de artillería de Monteleón, calles que hoy llevan el nombre de los héroes que allí lucharon, Manuela Malasaña, La Plaza del dos de mayo, el monumento a Daoíz y Velarde; sin ser consciente, del todo, de lo que allí pasó.

Tenía una visión romántica del dos de mayo. Pensaba que fue todo el pueblo de Madrid el que se sublevó. Pero, en la visión de Pérez- Reverte son sólo unos cuantos centenares, suficientes para que, hoy, un madrileño treintañero se sienta orgulloso de ello y de aquellos valientes.

 

 

March 01

Colliure

Hoy he leido en el blolg de mi apreciado Antonio una entrada sobre A. Machado. Ello me da pie a contar algo que me apetecía narrarles a ustedes desde que abrí mi espacio.

 

Reconozco que no he leído mucho al poeta sevillano. Sólo cuando estuve por primera vez en Soria, en un Raid por la Laguna Negra, leí la Tierra de Alvar González. Me pueden llamar ustedes inculto.  Pero, en mi casa siempre se le ha apreciado y, por ende, yo también. Quizás, porque la primera chica en la que mis ojos adolescentes se posaron se llamaba Guiomar. Y se me enterneció el corazón cuando, hace unos pocos años estuve en la casa que un amigo tiene en Soria. Casa situada cerca del instituto donde dio clase, así como cuando fuimos a visitar el cementerio donde se encuentra el “Olmo seco:”

 

 Y, puede ser que, el motivo por el que se apreciara y aprecie  al poeta en mi casa , es que mi abuelo corriera la misma suerte que aquél.

Mi abuelo tuvo que exiliarse y compartió el encierro con Machado en un barco  que hacía las veces de campo de concentración. Y fue testigo de cómo, cuando el poeta llevaba un bote de comida,  un senegales le daba un golpe en la mano y le llamaba “sucio cerdo”. No quiero ni imaginar, hasta que, los amigos sacaron a Antonio Machado, de allí para que bienmuriera, lo que tuvo que sufrir en esa prisión, en el ocaso de sus días, cuando debiera haber disfrutado de una vejez tranquila, Pero, sus últimos días fueron reflejo de su atormentada vida.  

La suerte de mi abuelo fue muy distinta consiguió escaparse y regresar a España, gracias a dos buenos amigos –el hijo del General González Tablas y Manuel Enebral- que, hicieron lo que la familia no fue capaz de hacer, firmarle dos avales para que pudiera pasar la frontera. Y, tales eran los avales que, con uno le bastó.

 

Es posible que gracias a esos amigos, hoy, yo, pueda contarles esta anécdota.

 
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