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8月3日 Viaje a NoruegaCreo que todo empezó en enero. Sí, estoy seguro, fue cuando recibí una llamada de Raúl. No sé si ya les he hablado de él. Raúl Escribano es un tipo curioso uno de esos amigos que uno tiene que no se sabe muy bien cómo se mantiene la amistad. A pesar de los muchos avatares de la vida. Es un tío muy inteligente, habla inglés, francés e italiano a la perfección. Se ha recorrido medio mundo por sus distintos trabajos. Y del cual yo siempre he dicho que acabará siendo presidente de Telefónica, del BSCH o similar. En invierno hacía unos meses que había vuelto con Nina, una novia con la que ha tenido una historia intermitente. Así que no me extrañó cuando me llamó y me dijo que se casaba. Como habrán podido adivinar por el nombre, Nina española precisamente no es. Nina es una preciosa Valkiria de las Islas Lofoten en Noruega. La boda se celebraría en una ciudad que se llama Svolvaer. Junto con otros de los invitados, David Urraco y Ricardo Idiazábal, a los cuales no veía desde hacía muchos años y siguiendo las indicaciones del novio planeamos el viaje y compramos los billetes. Puesto que la boda se celebraría el 26 de julio, decidí tomármelo como unas vacaciones. Por fin llegó el 24 de julio que era la fecha de partida. Volamos desde Madrid hasta el aeropuerto de Torp en la localidad de Sandefjord, a una hora y media aproximadamente de Oslo. A la capital Noruega llegamos a las 22.30 h. a la pensión Cochs, junto al Palacio Real. Nos levantamos a las 5.00 h. para coger el avión que desde el aeropuerto internacional de Oslo nos llevaría a Bodo. En el aeropuerto nos encontramos con otra invitada española a la boda. En esta pequeña ciudad del Norte de Noruega habíamos quedado con Diego. Después de dar una vuelta por la localidad nos dirigimos al puerto donde a las 15.00 h. teníamos que coger el barco que durante 6 horas nos llevaría hasta Svolvaer. El barco es uno de los que realizan múltiples cruceros por el mar de Noruega. Tengo que decir que la mayoría de los viajeros pertenecían a la tercera edad y el trayecto se nos hizo eterno. Durante la última hora fue cuando vimos el espectacular naturaleza de las islas. Hicimos una primera parada en Stamsund y finalmente llegamos a nuestro destino. Donde nos esperaba Raúl que nos condujo a nuestro alojamiento. Se trataba de una Rorbuer, una antigua cabaña de pescadores, transformada hoy en el alojamiento típico de esta zona. Después de acomodarnos, nos encaminamos al “Bacalao Bar” donde estaban unos cuántos de los invitados y dónde una cerveza costaba 59 coronas, al cambio, unos 8 euros. Al estar en el mes de julio pudimos contemplar el fenómeno del sol de medianoche, lo que significa que a las dos de la madrugada era de día. Y, al estar rodeado de semejante paraje, lo hacía totalmente idílico. Alguien lo definió como sacado de la serie de televisión de “Doctor en Alaska”.
Llegó el día de la boda y a las dos quedamos en el puerto para embarcar rumbo a la Iglesia.
Tras finalizar la ceremonia y las fotos de rigor. Tuvo lugar el banquete. Empezó a las 16.00 h. La comida (para ellos cena) constaba de tres platos pero, duró hasta las 22.00 h. por que, hasta yo solté unas palabras en inglés –que, al parecer gustaron mucho-.
Al día siguiente alquilamos un coche y fuimos por la carretera que une todas las islas Lofoten, la E- 10 hasta un pueblecito que se llama Eggum. A las 00.00 h. fuimos a ver el sol de medianoche, en realidad el fenómeno ocurre a la una de la madrugada, junto a los novios y a la familia de Raúl.
El lunes visitamos el Museo Vikingo que es interactivo. Nos contaron las costumbres de aquellos hombres que habitaron aquellas tierras en la Edad Media. Por la noche cenamos en el Bacalao Bar y probé la carne de ballena.
Al día siguiente volamos de Svolvaer a Bodo y de Bodo a Oslo. Cuando llegamos visitamos el puerto y la fortaleza de Arkhersus. El miércoles por la mañana vimos el Museo de los Barcos Vikingo que contiene el Oseberg, el Gokstad y el Tune. También el museo de marítimo que guarda el Fram el barco que llevó a Nassen y Roald Amudsen a las expediciones polares. Por la. tarde nos dividimos y yo fui a ver el trampolín de saltos de esquí de Holmenkollen. Al atardecer quedamos con Raúl y Nina e hicimos una barbacoa en el parque de Vigeland, famoso por sus estatuas. El jueves hicimos el “guiri” , dimos vueltas por las tiendas de “souvenirs”. Por la tarde regresamos, con permiso de Ryanair, a Madrid.
Torneo IbizaDespués de tanto desearlo, llego el día anhelado. No eran vacaciones ni tampoco trabajo era algo raro. Era un torneo de baloncesto en Ibiza. Pero, para mí eran unas mini vacaciones. Sabía que no iba a pisar ni Pachá, ni Space, ni el Divino, ni ninguna otra discoteca. Mi intención era disfrutar lo que pudiera de la playa, el sol y de los chavales. El sábado 21 me dirigí, junto a Juanjo, al aeropuerto. Allí se presagió algo, aunque, ya había habido indicios de que no todo iba a ser idílico. Embarcamos por los pelos. Llegamos al Hotel Mare Nostrum, donde nos alojábamos, cerca de la playa de embossa. Una vez allí, prácticamente, sin tiempo para nada más, los equipos se cambiaron para jugar su primer partido. A mí me toco llevar el cadete femenino. A la mayoría de ellas les había entrenado hace un montón de años. Fue uno de mis primeros equipos y estaba encantado de tener a Masú, Marina, María, Camino, Laura J., Mónica, Marta, Leticia y Laura. Cual no sería nuestra sorpresa cuando al volver aún no teníamos las habitaciones y no las tuvimos hasta las 24.00 h. Este fue el primero de una serie de errores que amenazaron con desvirtuar los cuatro días. El resumen es que la organización fue un desastre. Ahora, lo mejor, nuestros chavales, sería muy difícil enumerar a todos porque me podría olvidar de alguien sirvan como ejemplo, Ángel y Rodrigo junto a Pablo los más pequeños en edad pero, los más listos de la clase. Patricia, Bea y Natalia que, para pedir dinero a “papito” Quique, no dudan en improvisar un número musical. Los infantiles encabezados por “il capo” Gonzalo y sus secuaces Jaime, Javi, Jorge… los cadetes femenino y masculino que fueron uña y carne, ¿verdad Héctor y Leticia? ¿Cómo no? Destacar a mis compañeros sin los que las cosas no hubieran salido tan bien. Fernando P. por su paciencia con el tema de las habitaciones y de los pequeños, Fernando L., Amalia, Laura J. y Quique, por su madurez y saber estar, y por supuesto, Juanjo por supervisarlo todo. Destaco, de todos los días el domingo por la noche. Les pongo en situación, Eurocopa 2008 de Austria y Suiza, cuartos de final, España- Italia., 20.45 h. En el hotel se hospedaban una gran cantidad de italianos. El partido se desarrollaba como cabía esperar, España atacaba y atacaba y no conseguíamos marcar. En la segunda parte tuvimos un par de ocasiones que Buffón con mucha suerte consigue parar. Casillas sacó un balón con el pie en una estirada espectacular. Los tópicos de siempre pasaban por la mente de todos “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, “fue por el árbitro”, etc. Se jugó la prórroga y acabó 0- 0 y llegamos a los penaltis. Los dos mejores porteros del mundo frente a frente y, entonces, tuve plena confianza en Iker. En el hotel, mientras tanto un silencio sepulcral. Cuando Casillas paró y Villa marcó todo los chavales saltaron gritos de España, España, abrazos y el fin de fiesta fue que la mayoría de los chavales se tiró a la piscina. ¡Pocas veces he vibrado igual! El lunes jugamos nuestro último partido. El martes fuimos dando un paseo desde Playa Embossa hasta Ibiza y por la tarde el regreso a casa.
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